Ángel M. nos envía una noticia curiosa de la BBC: acaba de aparecer ni más ni menos que bajo el puente de Brooklyn un búnker abandonado desde los tiempos de la Guerra Fría (hace ya 50 años) repletito de galletitas Crackers (350.000), mantas y bidones de agua.
Curiosamente algunos paquetes están fechados en los días de la crisis de los misiles cubanos (se habrían salvado del invierno nuclear, pero que destino más triste comer galletitas el resto de tu vida) y otros son de cuando los rusos lanzaron el Sputnik (¿para sobornar a Laika y que se pasara al bando del capitalismo?).
Un paraguas cuyo mango se ilumina cuando amenaza lluvia. Una bola de cristal que brilla cuando tus acciones en bolsa cambian de valor repentinamente. Un salpicadero de coche que te avisa cuando vas a pillar un atasco. Todos estos cacharros son los que propone la empresa Ambient Devices: objetos que captan información (via WiFi, GPS o lo que sea) y se la transmiten al usuario de una forma agradable para él.
Vamos a ver, en realidad esto no es nada nuevo: ya en El Señor de los Anillos había espadas que se iluminaban cuando había orcos cerca, y a mí me parece una forma muy agradable de decirte que te van a dar hasta en el carné (igual que si se desploma la bolsa se te enciende la lámpara de color rojo, que mona, que agradable, ¡leches! lo que tendría que hacer es pegarte un calambre que lo flipes).
Mucho más original era este post de BoingBoing sobre objetos que bloguean entre sí, los “Blogjects”.