El domingo fue un día completo de turismo. Por la mañana antiguos participantes japoneses del programa Vulcanus nos estuvieron guiando por el barrio de Asakusa, donde pudimos ver los famosos templos budista y shintoista.

meiji

Por la tarde una excursión en barco a lo largo del río Sumida, desde asakusa hasta Odaiba, la isla artifical que se encuentra en el centro de la bahía de Tokyo. La pregunta es: ¿la foto es de Tokyo?¿de Nueva York?¿de París? Pues resulta que los japoneses tienen tanto una estatua de la libertad como una especie de Torre Eiffel, la Tokyo Tower

tokyo bay

Finalmente, como colofón y gracias a unas entradas que la compañía Toyota nos regaló a algunos afortunados, pudimos asistir a una representación de teatro Kyōgen en un paraje inigualable: al aire libre en el patio de una capilla shintoista. Además, las entradas incluían una ceremonia del té completa y una cena de gala en la que todo el mundo vestía sus mejores kimonos (menos nosotros, claro está :D ). Tomé un vídeo de uno de los actos de la representación (la historia del campesino, el mono y el samurai):

El diálogo que se oye debe ser lo que le da nombre a este tipo de teatro cómico: literalmente, “palabras locas”. Como veis, actividades de ensueño en un país de ensueño…