Javi me ha llamado la atención sobre este artículo de la revista BIT del Colegio de Telecos, porque me incumbe directamente, ya que tengo un pie en la industria y otro en la universidad. Habla sobre la carencia de doctores en las empresas españolas, tema de conversación recurrente que ha salido hace poco por ejemplo en los comentarios de este blog o en el último blogs&beers en el que estuve (por no hablar de los descansos de las clases de japonés, junta a unos cuantos ingenieros fuera de su país y en seguida se arma
).
El autor tiene varios puntos en los que no puedo sino estar de acuerdo: los ingenieros de I+D son cada vez menos apreciados (en general todos, dada la tendencia de ciertas empresas que se hacen llamar consultoras de comprarlos al por mayor y convertirlos en mileuristas), carecemos de empresas capaces de realizar I+D en tecnología adecuadamente (nuestras grandes empresas prefieren subcontratar consultoras antes que contratar ingenieros), los mundos de la universidad y la industria recorren caminos totalmente distintos (y creo que conozco ambos) y el mejor sitio para un investigador español es, hoy por hoy desgracidamente, el extranjero.
Pese a todo, yo he trabajado en una empresa, que aunque no cuenta con un solo doctor (eso sí, hay muchos ex-doctorandos desencantados
), tiene un personal de I+D capaz de darle sopas con ondas (jamás esta expresión fue usada mejor) a cualquier ingeniero en cualquier país. Mi impresión es que más bien lo que necesitamos es quitarnos los complejos de encima, sacar a relucir nuestros recursos inventivos y ponernos a buscar nichos de tecnología donde meter la cabeza. Tenemos ya la materia prima para crear ese tejido empresarial, no vale quejarse de que nuestros doctores no están formados para trabajar en la industria o de que se ponen muchas pegas a la creación de nuevas empresas. Y si fallamos en este propósito, siempre podemos mudarnos a EEUU
.
Cuanto antes demostremos el movimiento andando (los ingenieros), antes se acabaran cruzando los caminos de universidad y empresa en una unión propiciada por el mercado y no al revés. Ah, y antes de que se me eche encima en los comentarios mi amigo Antonio (Dios me libre
) aquí no estoy hablando de investigación básica (aunque de todas formas opino que aunque la investigación básica pertenezca a corto plazo al ámbito de la universidad y las subvenciones, a largo plazo pertenece al de la empresa. Para mí, sin un tejido empresarial dispuesto a invertir a largo plazo, investigación básica y aplicada sufren el mismo problema). Termino esta perorata citando a Neal Stephenson: “Si no te gusta tener opciones hechas para tí, deberías empezar a hacer las tuyas propias”.
Un abrazo a todos los ingenieros que lean estas líneas
Texto editado por claridad
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