Bueno, ya ha terminado mi home-stay y ha estado la mar de bien. Para empezar, mi regalo le encantó a esta criaturita de la foto que además empezó a llamarme onii-chan. Son más graciosos estos niños japoneses
Luego tuvimos cena familiar (todo estilo al japonés y buenísimo) y Tomohiro (el padre de familia) me cambió mi relato de la historia de España (desde los Cartagineses hasta el 11-M, toma castaña) por una explicación de la recesión japonesa y del conflicto con Korea del Norte (resulta que él es jefe de sección en la FSA, una agencia del gobierno que se encarga de asegurar la estabilidad de la economía japonesa). Después de un Ofuro y un poco de televisión japonesa, a la cama a dormir en futón (que por fin lo he probado y he atestiguado que no es incómodo, pero si el suelo está frío tiene la desventaja frente a la cama de que no importa lo mucho que te tapes que las costillas se te congelan
)
Y esta mañana hemos ido de excursión a los estudios de la NHK, la televisión pública japonesa, donde había un día especial dedicado a los programas infantiles japoneses (ya sabéis, esos que son más rallantes que los teletubbies y los lunnis juntos en pleno colocón de LSD). ¡Y mirad que personaje me he encontrado! Es domo-kun en persona, al que posiblemente conozcais mejor por sus faceta friki (yo ni siquiera sabía que era un personaje infantil), como su afición a matar gatitos o su lugar de honor en el blog de Javi Moya.
Ha sido una experiencia muy relajante y he tenido la suerte de ir a parar a una casa de gente super agradable. Ah, y he conocido de primera mano el modo de vida de una pareja japonesa de 30 y pocos años (que no paraba de recordarme a Shin Chan, no lo podía evitar
).
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