Los trenes en Japón son tremendamente puntuales, pero no es raro que algunos días se paralice completamente una línea durante mucho tiempo, sin otra explicación que unos anuncios en los monitores al día siguiente pidiendo disculpas por “el retraso debido a un accidente”. Corría la leyenda entre los Vulcanus de que esos retrasos se debían a gente que se suicidaba en las vías, pero es que ayer pude comprobarlo por mí mismo porque el tren en el que viajaba se detuvo exactamente por esa razón. Afortunadamente no pasó nada, y consiguieron sacar a la persona sana y salva después de 10 minutos angustiosos en el que varios empleados de tren hablaban con la persona justo bajo mi vagón.
De las razones de que país sea líder mundial en suicidios se ha hablado (y se sigue hablando) largo y tendido en muchos sitios (e.g.1, e.g.2). A mí me gustaría destacar tan solo que Japón es una sociedad en la que ni la cultura ni la religión han condenado nunca el suicidio, y de hecho hasta hace no tanto se consideraba una opción bastante honorable en casos de fracaso. Hace poco leía en un periódico sobre un director de escuela que se había suicidado por creer que había fallado al procurar a sus alumnos una educación básica, o de varios granjeros que se quitaron la vida cuando se detectaron casos de gripe aviar entre sus pollos…
Luego estaba viendo uno de los nuevos episodios de House y me ha sorprendido la historia de Greg sobre que decidió estudiar medicina cuando tuvo que visitar un hospital en Japón y descubrió lo respetado que era una persona de grandes conocimientos pese a ser un Buraku. ¿Pero qué es eso de un Buraku?, me he dicho, y una visita rápida a la wikipedia me ha descubierto que: los Buraku o Burakumin son los parias del país y los que pertenecen a esta casta son totalmente indistinguibles de los otros japoneses, ya que lo son ¡¡por los trabajos realizados por sus ancestros hace cientos de años!! (trabajos mal vistos, como ajusticiar criminales o curtir pieles).
Es difícil decir si esta discriminación sigue siendo elevada, pero si es cierto que existen asociaciones en activo por los derechos de los Buraku y que no hace tanto que algunas empresas fueron descubiertas usando registros de Burakus en sus procesos de selección de personal.
La foto de abajo la he tomado prestada de aquí, pero podría haberla tomado de cualquiera de los homeless que hay en mi estación de autobuses (¿o creíais que en japón no había?)
Todo esto viene a cuenta de que me cuesta mucho entender esta sociedad, por mucho que esté viviendo aquí (demasiado distinta de la mía propia). Por cierto, el tema tan deprimente de este post ha sido casualidad, y no se ha visto para nada influenciado por el hecho de que me haya pillado un resfriado del quince y hoy esté en casa en vez de visitar la delegación de la EU, o de que ya haya descartado mi viaje de esta noche a Kyoto para pasar el fin de semana. Sigo muy bien de ánimo, de verdad mamá
Lockeblog







