Esta historia que sigue es real, aunque vamos a conservar a su protagonista en el “economato” llamándolo Sr. X. El escenario es una fiesta “enkai”, es decir, una fiesta organizada por trabajadores de una corporación japonesa que llamaremos Y.
X lega a la fiesta donde sus compañeros están bebiendo cerveza y comiendo Sushi. De pronto varias mujeres entran vestidas de traje de chaqueta, unas negro y otras amarillo. Cuando llevan un rato, empiezan a “aliviar” su cantidad de ropa un poco… (se ve que hacía calor). X pregunta al su compañero de mesa (Z):
- ¿Esas chicas… son de la compañía?
- Uhmmmm… no.
- Vale, y entonces ¿quiénes son?
- Son nuestra, humm… COMPAÑÍA.
(Z intercambia unas palabras con otro compañero)
- Parece ser que está permitido tocar a las que van de NEGRO.
A partir de aquí todo se desmadra: un montón de japoneses borrachos corren como pueden entre las mesas como niños tratando de agarrar lo que pueden (un brazo, una teta…) tratando de conseguir ser el que más toque. X asegura que sólo “usó” a las de amarillo para que le sirvieran cerveza, pese a que alguien le trajo a dos de negro para que “probara”. Existen vídeos del momento en que empiezan a jugar a Jan-ken-pon (piedra, papel o tijera) aunque con calidad de móvil.
Me voy a ahorrar dar una opinión personal porque prefiero leer luego los comentarios. Gracias a X por compartir la historia (no, no soy yo)
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