“Antes de que me vaya quiero decir algo: los concursos de la tele no tratan sobre la crueldad, tratan de la avaricia y de maravillosos premios, como por ejemplo catamaranes pobremente construidos. Pero en algún lugar del camino perdisteis vuestro rumbo. Debería daros vergüenza.” – Homer Simpson

Enviado por Guevara, ex-Vulcanus y buen colega de los tiempos de la Uni (¡ay!, todos eramos tan jóvenes entonces :roll: ).

Quien me iba a decir a mí que a estas alturas iba a estar de acuerdo con un discurso, ni más ni menos, que de Felipe González (o por lo menos con parte de él). Lo tenía pendiente desde que me mandó Max el otro día el enlace a La Moqueta Verde, y es un discurso en la Universidad de Georgetown. Lo mejor es que copie cite literalmente las palabras del post, si a los chicos de La Moqueta les parece bien (si no, con mandarme un cease and desist, lo quito en un plis):

En cualquier caso, toda la prensa omitió uno de los discursos más elaborados acerca de Europa y la globalización que he escuchado en los últimos años. Y a contracorriente: los líderes europeos de finales de la década de los 1990, comparándose con la única potencia de entonces (EEUU), observaron que no paraban de perder terreno (en productividad, en innovación) y su trozo del pastel de la economía mundial decrecía. Pírricos 1%-2% de crecimiento anual durante mas de 15 años. “Aunque no es lo mismo el estancamiento cuando tienes una renta media de 30.000 que las miserias que sufriríamos si fuera de 4.000″, dijo. Y para ello, los europeos se reunieron en Lisboa y examinaron que diablos tenía EEUU que no tenían ellos. Compararon los sistemas educativos, “y si no tenemos en cuenta los centros de excelencia, la educación media de los europeos era igual o mejor que la del americano medio”. Así que decidieron que debían ser las relaciones industriales, y en la Agenda 2000 se comprometieron a, en 10 años, flexibilizar el mercado laboral. También decidieron que el principal problema de Europa era la reforma institucional (léase “constitución europea”). Más mirada al ombligo.

Read the rest of this entry