Disculpen por no haber escrito ultimamente, pero es que mi empresa me mandó unos cuantos días a una conferencia en Hiroshima (de la que hablaré en el siguiente post) y he estado “offline” (que de vez en cuando viene bien). Allí en Hiroshima tuve a bien el hacer un poco de turisteo, así que os lo cuento ahora.

Bueno, primero de todo decir que me ha encantado la ciudad: empezando por la deslumbrante panorámica desde mi habitación de hotel en el piso 16 (arriba), pasando por el sistema de tranvía que todavía mantiene (y que es a la vez cómodo y pintoresco) o la cantidad de zonas verdes y parques que hay por todas partes (algo que se echa mucho de menos en muchas ciudades japonesas).

Lo primero que hice el Domingo por la tarde fue visitar el tristemente famoso Memorial Park y el museo sobre la bomba atómica. Una forma un poco dura de empezar porque de verdad que te entran ganas de llorar cuando estás allí, pero totalmente imprescindible. Menos mal que tuve la suerte de que al salir del museo había una competición de Big Bands, y con esa música tan animada pude terminar la visita al parque y ver por ejemplo el A-Bomb Dome, una de las pocas estructuras cercanas al punto de explosión de la bomba que quedaron en pie (en la foto de arriba aparece el edificio ahora y una maqueta de los momentos después de la explosión).

Los siguientes días (el tiempo que me quedaba por las tardes después de la conferencia) los dediqué al castillo de Hiroshima (en la foto de arriba y en la panorámica desde el hotel) y a pasearme por la ciudad.

Y como para mí la conferencia terminaba el martes, pero aún me quedaba una noche de hotel, deje el miércoles para el plato fuerte: la isla de Miyajima, donde están los templos de Itsukushima (donde el famoso Torii flotante) y del Daishō-in. Javi tiene mejores fotos de la isla que yo (y por Dios, que alguien me de una explicación de que pinta Anpanman entre estatuas de monjes budistas
)

La última visita que hice antes de volverme (y después de comer Hiroshimayaki, claro. Veredicto: hay cosas que nunca se deberían mezclar) fue al Museo de Arte Moderno de Hiroshima, donde tenían una retrospectiva de arte pop desde los 60 hasta la actualidad muy chula. La verdad es que nunca me ha apasionado viajar solo, pero he disfrutado de este viaje a gusto (posiblemente porque después del estress de preparar la conferencia, me venían bien unos días de relax…).
Lockeblog
Este fin de semana teníamos pensado escalar el monte Fuji, y ya teníamos reservado transporte y estancia, pero el aviso el viernes de que el Tifón Man-Yi se acercaba desde Okinawa e iba a llegar a Tokyo el Domingo nos fastidió los planes. Finalmente cuando llegó el Domingo por la mañana ya había perdido toda su fuerza, y no pasó de un viento muy fuerte y lluvia todo el rato (últimamente llueve todos los días, lo que para un Murciano no deja de ser curioso). Por cierto, que el tifón ya tiene su
Y el Lunes por la mañana, que aquí en Japón era fiesta, el terremoto: el más notable (y largo) temblor de tierra que he notado desde que estoy en Japón, y eso que el epicentro estaba bien lejos. Y por si fuera poco para un mismo fin de semana, el terremoto dañó un 












¿Pero qué ocurre? Que el budismo empieza a llegar a marchas forzadas desde la península de Korea, y durante el siglo VI empieza a fundirse en el Shinbutsu shūgō: la mezcla del shintoismo con el budismo, unificando los templos y dedicándolos tanto a Buda como a los Kami (dioses shintoistas). Por primera vez se le da un nombre a la religión Shinto (hasta ahora no lo necesitaba) y se inventan un montón de explicaciones para la coexistencia de las dos religiones, como que los Kami son seres supernaturales atrapados en el ciclo kármico (sí, ese que no deja en paz a Earl) de la reencarnación pero que ayudan especialmente al Buda a florecer, o incluso que los Kami son distintas reencarnaciones del Buda. ¿Y lo emperadores? pues siguen descendiendo de Amaterasu, aunque ahora es la encarnación del Buda 




Me presentaré: soy Max, del 











